SpaceX sigue bajo presión después de su salida a bolsa. La acción cerró en torno a 154,54 dólares, con una baja cercana al 1% en la sesión más reciente, y se movió entre 150,91 y 159,84 dólares durante el día. El precio aún está por encima de los 135 dólares de la oferta pública inicial, pero queda lejos del máximo de 225 dólares que alcanzó pocos días después del debut.

La novedad principal ya no es solo la caída inicial de la acción. SpaceX confirmó una emisión inaugural de bonos por 25.000 millones de dólares, superior al objetivo inicial de 20.000 millones que se había informado antes. La empresa usará los fondos para repagar por completo un préstamo puente y cubrir gastos asociados; el resto quedará para fines corporativos generales.

El ajuste bursátil y la nueva deuda vuelven a poner en primer plano una pregunta práctica: cuánto capital necesitará SpaceX para sostener al mismo tiempo cohetes, Starlink, infraestructura de datos y proyectos de IA vinculados a xAI.

La historia no describe un colapso del negocio. Sí muestra que el mercado está mirando con más cuidado la combinación de valoración alta, deuda nueva y gasto intensivo en infraestructura.

SpaceX cerró una emisión de bonos mayor a la prevista

La propia SpaceX informó que la emisión quedó dividida en cinco tramos: 7.000 millones de dólares al 5,350% con vencimiento en 2031; 6.000 millones al 5,650% con vencimiento en 2033; 6.000 millones al 5,875% con vencimiento en 2036; 2.500 millones al 6,600% con vencimiento en 2046; y 3.500 millones al 6,650% con vencimiento en 2056.

En simple, esos bonos son deuda de largo plazo. SpaceX recibe dinero ahora y se compromete a pagar intereses hasta la fecha de vencimiento. Según la empresa, los papeles son obligaciones no garantizadas y la operación debería liquidarse el 26 de junio de 2026, sujeta a condiciones habituales de cierre.

El cambio frente al borrador original es relevante: ya no corresponde hablar solo de una emisión “por al menos 20.000 millones”. La operación terminó en 25.000 millones de dólares, con demanda reportada cercana a 90.000 millones según Investor’s Business Daily. Esa demanda muestra apetito por la deuda de SpaceX, pero también confirma que la compañía está usando el mercado de bonos muy poco después de haber levantado decenas de miles de millones en su IPO.

Pantalla bursátil con la cotización de SpaceX tras su salida a bolsa
La acción de SpaceX perdió impulso tras el debut y reabrió preguntas por deuda y gasto en IA.

La presión viene de varios frentes. Axios había reportado que SpaceX terminó el último año con flujo de caja libre negativo de 14.120 millones de dólares después de inversiones de capital. Eso significa que, una vez considerado el gasto en infraestructura, la empresa usó más efectivo del que generó.

El punto no es que SpaceX se haya quedado sin dinero. De hecho, el borrador ya citaba más de 100.000 millones de dólares en caja y equivalentes después del IPO. El punto es que sus planes requieren mucho capital: Starship, Starlink, centros de datos, capacidad de cómputo y la integración de xAI exigen inversiones que pueden tardar años en convertirse en márgenes claros.

La caída de la acción también se entiende por la valoración. Al Jazeera, con datos de Reuters, informó que la acción llegó a caer por debajo del precio de debut de 150 dólares antes de recuperar parte del terreno, en medio de una venta que borró cerca de 600.000 millones de dólares de valor de mercado. The Guardian añadió que SpaceX había tocado un máximo de 225 dólares el 16 de junio antes de retroceder hacia la zona de 154 a 156 dólares.

Eso sí, este vínculo entre la salida a bolsa y el costo de la IA ya venía apareciendo antes de la operación, como contamos en SpaceX sale a bolsa con xAI al centro de sus pérdidas.

xAI mantiene el foco sobre el gasto en infraestructura

La parte de IA es la que vuelve más delicada la lectura financiera. SpaceX no solo está vendiendo una historia de cohetes y satélites. También está intentando convencer al mercado de que su infraestructura puede sostener una apuesta de IA a gran escala, con demanda de cómputo, centros de datos y servicios asociados.

El problema es que ese tipo de infraestructura consume efectivo antes de mostrar resultados estables. Los inversores pueden aceptar ese gasto si ven una ruta clara hacia ingresos recurrentes, contratos sólidos y márgenes mejores. Pero cuando una acción sube muy rápido después de un IPO, cualquier duda sobre deuda o retorno de inversión puede provocar una corrección brusca.

El bajo porcentaje de acciones disponibles para compraventa pública también amplifica los movimientos. Cuando hay poco “free float”, una cantidad relativamente pequeña de órdenes puede mover el precio con fuerza. Por eso una subida inicial intensa puede ser seguida por una baja igual de visible.

ARK Invest compró acciones durante la corrección, según Business Insider, lo que muestra que parte del mercado sigue viendo valor en SpaceX. Esa compra no cambia el punto central: el mercado está pidiendo más evidencia sobre cómo se financiarán y monetizarán los proyectos de IA ligados a xAI.

La lectura actualizada queda así: SpaceX sigue por encima del precio de colocación de la oferta, pero perdió buena parte del entusiasmo inicial. La emisión de 25.000 millones de dólares ordena el vencimiento del préstamo puente, aunque también deja claro que la empresa seguirá combinando capital de mercado, deuda y caja para financiar una expansión muy costosa.

Para los próximos meses, la pregunta no será solo si la acción rebota. Será si SpaceX puede mostrar que sus inversiones en IA e infraestructura generan ingresos suficientes para justificar una valoración todavía muy exigente.

Fuentes

SpaceX Investor Relations
Investor’s Business Daily
Al Jazeera / Reuters
The Guardian
Yahoo Finance

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