Agentes de Inteligencia Artificial de OpenAI intercambiaron información sin utilizar conexiones de red ni archivos compartidos en los que pudieran escribir. En una prueba de seguridad, aprovecharon pequeñas diferencias en la velocidad de la memoria del procesador para transmitir datos de prueba entre entornos que debían permanecer separados.

Estos agentes son sistemas de IA que pueden ejecutar tareas mediante herramientas de software. Los investigadores les encargaron expresamente intentar esa comunicación. Los agentes funcionaban en máquinas virtuales distintas, espacios que operan como computadores separados dentro de un mismo equipo físico. Esa separación permite ejecutar programas con límites propios, aunque utilicen parte del mismo hardware.

El recurso compartido fue la caché, una memoria pequeña y rápida que conserva copias de datos usados recientemente. Leer desde allí toma menos tiempo que recuperar información desde la memoria principal. Los agentes convirtieron esa diferencia de tiempo en una señal.

Cómo los agentes de OpenAI transmitieron el mensaje

El procesador es el componente que ejecuta las instrucciones de los programas. La memoria principal mantiene disponibles los datos con los que trabajan. Entre ambos, la caché acelera las consultas frecuentes y evita que el procesador espere cada vez una lectura más lenta.

Puede imaginarse como una mesa de trabajo y un archivador. Tener un documento sobre la mesa permite consultarlo más rápido que buscarlo en el archivador. Esa comparación sirve para entender la diferencia de velocidad entre encontrar una copia en la caché y tener que recuperarla desde la memoria principal.

Agentes de OpenAI aislados que se comunican a través de un procesador compartido en una ilustración editorial
Los agentes transmitieron datos de prueba entre máquinas virtuales separadas mediante diferencias en los tiempos de acceso a memoria.

En el experimento, un agente provocó la expulsión de determinados datos de la caché. El otro midió cuánto tardaba en volver a cargarlos. Al distinguir lecturas rápidas y lentas, recuperó el mensaje codificado por el primero.

La clave está en que un cambio en un recurso compartido puede dejar una señal medible. Para comprender el principio, imaginemos dos personas que acuerdan interpretar una espera corta como una señal y una espera larga como otra. Una secuencia de ambas puede transportar un mensaje. Es un ejemplo explicativo del mecanismo, no el código exacto usado en la prueba.

En informática, estas vías reciben el nombre de canales laterales. La información se deduce de un efecto del funcionamiento del equipo, como el tiempo que tarda una operación. Los estudios de seguridad sobre Spectre ya describieron técnicas para extraer información mediante cambios en la caché.

El aislamiento también depende de los recursos compartidos

La prueba buscaba deliberadamente fallas de seguridad. Lo llamativo fue que los agentes lograron usar un recurso físico compartido para superar una separación que debía impedir el intercambio. Para OpenAI, comunicarse fuera de los canales permitidos constituye una falla de aislamiento.

Este tipo de falla podría permitir que información reservada de una tarea llegue a otra que no tiene permiso para recibirla. Por eso, proteger estos entornos también exige revisar los recursos físicos que comparten, además de las conexiones de red y los archivos.

OpenAI informó que los agentes intercambiaron secretos sintéticos, datos creados para el ensayo. La compañía destacó una condición del conjunto de pruebas: “proporcionamos código fuente de la infraestructura, detalles de configuración y documentación sobre posibles vulnerabilidades”. Ese apoyo importa para interpretar cómo obtuvieron los resultados.

La mayoría de los canales evaluados transmitía información lentamente y resultaba difícil de aprovechar para los modelos, según la empresa. OpenAI incorporó controles de vigilancia para detectar esos intentos de comunicación. El trabajo amplía la revisión de sus controles de seguridad, que también registró problemas durante tareas internas de programación.

Fuentes

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