La capacitación en IA práctica fue el recurso de apoyo mejor valorado por los usuarios consultados en el estudio Charter AI Pulse, pero solo el 39,6% indicó que su organización se la proporcionó. El 32,5% la eligió como el recurso más útil, por encima de las orientaciones sobre políticas de uso.
La investigación de Charter, una organización dedicada al mundo del trabajo, reunió 5.002 encuestas a empleados de oficina, jefaturas y ejecutivos de jornada completa en EEUU que utilizan Inteligencia Artificial. También incorporó 91 entrevistas. Los datos describen experiencias de usuarios de estas herramientas y asociaciones entre sus respuestas.
El 42,7% afirmó que la IA mejoró al menos algo tanto su trabajo como su vida personal. Dentro de ese grupo, el 10,5% del total declaró una mejora considerable en ambos ámbitos. Brian Elliott, investigador de Charter, y Christina Janzer, exvicepresidenta de investigación y análisis de Slack, dirigieron el estudio.
La capacitación en IA con herramientas concretas supera al tiempo para experimentar
La formación práctica sobre aplicaciones específicas obtuvo una valoración 2,3 veces mayor que el tiempo reservado para aprender mediante experimentación. Este último recurso fue señalado como el más útil por el 13,9%. La enseñanza para escribir instrucciones o trabajar eficazmente con IA alcanzó el 26,5%.
El apoyo también mostró discontinuidades. Solo el 40,3% describió el aprendizaje ofrecido por su organización como regular o continuo. El 25,4% lo calificó como inconsistente, el 21,4% como esporádico y reactivo, y el 12,9% como una introducción única sin seguimiento. Otro 21,4% informó que su empresa no entregó recursos de formación ni apoyo.

Los autores recomendaron ejercicios estructurados vinculados al trabajo real y encuentros periódicos para compartir ejemplos entre compañeros. “No se limiten a darles acceso. Enséñenles a usarla”, plantearon en el informe. Las experiencias recogidas incluyeron demostraciones en vivo, reuniones para intercambiar métodos y bibliotecas internas de instrucciones eficaces.
La capacidad de intervenir en cómo se incorpora la tecnología al propio puesto fue la condición más asociada con obtener beneficios. Los usuarios que la emplearon varias veces al día tuvieron el doble de probabilidades de reportar mejoras que quienes lo hicieron algunas veces por semana. El hallazgo se relaciona con la brecha de habilidades de IA que enfrentan las organizaciones.
Ocultar el uso de IA se asocia con mayor agotamiento laboral
El 35,9% reconoció que ocultó al menos una vez el uso de IA a una jefatura, colega o cliente. Entre quienes lo hicieron, el 49,3% temió parecer menos competente y el 42,5% se preocupó por cómo se juzgaría la calidad de su trabajo. Un 26% dudó de si estaba permitido utilizarla.
El ocultamiento fue el factor que más diferenció a quienes declararon un aumento del agotamiento laboral de quienes informaron una reducción. En el conjunto de la muestra, el 39,3% dijo que la IA redujo ese agotamiento, el 13,8% que lo incrementó y cerca del 47% que no produjo cambios significativos.
Las jefaturas reportaron mayor ocultamiento, con 43,7%, frente a 37,1% entre ejecutivos y 27,1% entre trabajadores sin personas a cargo. El informe propuso que los responsables compartan sus propios usos, aclaren las reglas y evalúen la calidad de las tareas con los mismos criterios, cualquiera sea la herramienta utilizada.
La encuesta se realizó en línea en agosto de 2026 y las entrevistas en septiembre, con ponderaciones basadas en datos censales de EEUU. Su metodología corresponde a una medición en un solo momento, que permite identificar relaciones entre variables. El alcance se limita a personas que ya emplean IA en labores de oficina.

