El uso de Inteligencia Artificial en el trabajo creció, pero el acceso declarado a formación disminuyó, según una encuesta global de PwC a 49.364 trabajadores. El informe plantea una brecha de habilidades de IA dentro de las empresas: quienes usan estas herramientas con frecuencia muestran más confianza, mientras una parte mayoritaria de la plantilla dispone de menos recursos para aprender.
El 64% de las personas consultadas dijo que usó IA en su trabajo durante los últimos doce meses, diez puntos porcentuales más que en la medición anterior. El uso diario de IA generativa pasó de 14% a 22%. Son respuestas sobre uso declarado, no una medición de productividad obtenida por las empresas.
En cambio, el 51% afirmó que tuvo acceso a los recursos de aprendizaje y desarrollo que necesitaba. Esa proporción fue de 59% un año antes. PwC recogió las respuestas en 48 países y regiones y 29 sectores durante mayo y junio de 2026, con una ponderación por edad y género de la población trabajadora de cada lugar.
La consultora dividió a los encuestados en cuatro grupos según escasez de sus habilidades y avance en el uso de IA. El más numeroso reúne al 56% y corresponde a trabajadores con destrezas menos escasas y menor progreso en IA, pero que sostienen gran parte de las tareas cotidianas de las organizaciones.
Habilidades de IA y acceso desigual a la formación
Solo dos de cada cinco integrantes de ese grupo mayoritario dijeron contar con la formación necesaria. PwC observó además que eran menos propensos a recibir reconocimiento por usar IA, aprender nuevas capacidades o cuestionar procedimientos existentes. El dato describe una diferencia en oportunidades declaradas dentro de la encuesta.
El informe identificó un segundo grupo, de 18%, con habilidades menos escasas pero mayor uso de IA para mejorar su trabajo. Otro 11% reunió a personas con destrezas que las empresas valoran especialmente, aunque con poco avance en estas herramientas. El 14% restante combinó capacidades escasas con un dominio de IA más alto.

Pete Brown, líder global de fuerza laboral de PwC, advirtió que el desafío de las empresas consiste en seguir desarrollando a quienes usan IA a diario “sin hacerlo a costa del resto de la plantilla”. La encuesta separa así el simple acceso a herramientas de la posibilidad de aprender a incorporarlas en las tareas. Esa distinción también aparece en el análisis de la OCDE sobre capacidades para el trabajo con IA.
La edición suiza del estudio muestra que la composición de los grupos varía entre países. Allí, el 69% de los trabajadores quedó en el segmento con menor ventaja en IA y menor fuerza en el mercado laboral, frente al 56% global. Esa diferencia impide trasladar sin ajuste el promedio mundial a cada país.
El grupo más avanzado declara mayor intención de cambiar de empresa
Entre los trabajadores que PwC clasificó como más adelantados, el 29% dijo que era muy o extremadamente probable que cambiara de empleador durante el próximo año. Es una intención declarada por ese grupo, que representa al 14% de la muestra; la encuesta no informa que esa proporción ya haya renunciado.
Los usuarios diarios de IA también expresaron mayor confianza en la estabilidad de su empleo. El 68% se declaró confiado, frente al 57% de quienes usan IA con poca frecuencia. Además, el primer grupo mostró quince puntos más de confianza en la alta dirección y veintiún puntos más de seguridad en su capacidad de aprender nuevas destrezas.
PwC registró diferencias en la necesidad de aplicar habilidades nuevas. El 51% de los altos ejecutivos y el 46% de los gerentes dijeron que tuvieron que hacerlo en gran medida durante el último año, frente al 29% de los trabajadores sin funciones de gestión y el 38% de quienes ocupan puestos de entrada. La velocidad del cambio tampoco se reparte de manera uniforme dentro de las empresas.


