La OCDE publicó un informe sobre cómo la Inteligencia Artificial está cambiando las tareas, la demanda laboral y las necesidades de formación. El documento examina qué capacidades permiten adaptarse al uso creciente de estas herramientas y qué respuestas pueden adoptar gobiernos, empresas y sistemas educativos.
Una de sus principales distinciones es que estar expuesto a la IA no equivale a que un puesto vaya a desaparecer. Los empleos profesionales aparecen entre los más expuestos porque muchas de sus tareas pueden recibir asistencia, pero también dependen de capacidades cognitivas, sociales y no rutinarias que son más difíciles de automatizar.
El análisis no limita la adaptación a aprender una plataforma. Combina lectura, matemáticas, conocimiento científico, competencias digitales y capacidades complementarias como pensamiento crítico, resolución de problemas, comunicación y colaboración.
El informe, publicado el 8 de julio, presenta estas conclusiones como orientación para políticas de formación y empleo. También advierte que los cambios no avanzan al mismo ritmo entre ocupaciones, sectores y países.
La OCDE separa exposición a la IA y riesgo de automatización
Los profesionales de tecnologías de la información, negocios, ciencia e ingeniería, junto con gerentes y altos ejecutivos, están entre las ocupaciones con mayor exposición. La medición considera cuánto coinciden las tareas de cada puesto con capacidades que los sistemas actuales pueden realizar o apoyar, como procesar textos, analizar información o reconocer patrones.
La OCDE aclara que esa coincidencia no mide directamente la probabilidad de reemplazo. Muchos puestos de alta calificación combinan tareas que pueden agilizarse con otras que requieren criterio profesional, interacción social y trabajo no rutinario. Los riesgos de automatización son mayores en funciones de baja y media calificación basadas en tareas manuales o cognitivas repetitivas.

Entre 2022 y 2024, cerca de una cuarta parte de los trabajadores ya estuvo expuesta a herramientas de IA generativa. En este contexto, exposición significa que una parte de sus tareas puede recibir asistencia relevante, no que el empleo completo vaya a eliminarse.
Las personas con competencias avanzadas en Inteligencia Artificial, como aprendizaje automático o ciencia de datos, representan alrededor del 1% de la fuerza laboral.
Aunque esa proporción casi se triplicó en menos de una década, el documento insiste en que la mayoría necesitará una base más amplia para usar y evaluar estos sistemas, no una especialización técnica.
Formación continua y alfabetización para distintos perfiles
Las recomendaciones incluyen opciones de aprendizaje flexibles, modulares y en línea, programas breves para adultos y mecanismos que reconozcan conocimientos adquiridos fuera de la educación formal. La intención es permitir que una persona actualice competencias sin tener que comenzar una trayectoria educativa completa.
El documento también asigna un papel directo a los empleadores mediante formación dentro del trabajo, subsidios y esquemas de cofinanciamiento. En las empresas, las necesidades abarcan desde comprender las herramientas y sus límites hasta elegir servicios, proteger datos y automatizar procesos concretos.
En educación escolar, la OCDE y la Comisión Europea publicaron además un marco de alfabetización en IA que organiza conocimientos, capacidades y actitudes. Su objetivo es que los estudiantes comprendan cómo funcionan estos sistemas, evalúen críticamente sus resultados y los usen de forma ética y creativa, con aprendizajes que no dependan de una herramienta o tendencia particular.
Ese marco contribuirá a la evaluación de alfabetización mediática y en Inteligencia Artificial de PISA 2029. Para el mercado laboral, el informe recomienda complementar la formación con datos sobre demanda de empleo, previsiones de competencias y coordinación entre gobiernos, centros educativos y empresas.


