La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, anunció que en noviembre se lanzará un concurso para facilitar capacidad de cómputo a startups e investigadores en Chile.

En una entrevista con IA Lab de Diario Financiero, Lincolao explicó que la iniciativa permitirá postular proyectos que necesiten recursos para desarrollar aplicaciones con Inteligencia Artificial.

El mecanismo contempla acceso a licencias y créditos de uso, además de capacidad para ejecutar modelos y trabajar con datos. La ministra señaló que el ministerio trabaja con Microsoft, Google y OpenAI en paquetes de cómputo. También anticipó acceso mediante ElevenLabs para 100 startups, previsto para noviembre.

La autoridad vinculó estas medidas con una estrategia que considera la IA como infraestructura crítica. Su diagnóstico combinó tres desafíos. Asegurar recursos de procesamiento, ampliar las habilidades de quienes utilizan estas tecnologías y modernizar los sistemas del Estado para que puedan trabajar conectados.

Lincolao detalla el concurso y el acceso a cómputo

La ministra afirmó que el equipo identificó financiamiento y completó las gestiones presupuestarias para establecer la convocatoria. “Se va a lanzar en el mes de noviembre este concurso”, dijo en el podcast. Mencionó a startups e investigadores y planteó la posibilidad de presentar proyectos desde distintas regiones del país.

El acceso a una herramienta y el volumen disponible para utilizarla son dimensiones diferentes. Los tokens son las unidades con que muchos modelos contabilizan el texto que procesan. Las licencias pueden tener límites de consumo; por eso la propuesta incorpora créditos y capacidad adicional para ejecutar aplicaciones y realizar inferencia, el procesamiento con que un modelo genera resultados.

Recreación editorial de la ministra Ximena Lincolao durante una entrevista sobre el acceso a cómputo para IA en Chile
La ministra anunció para noviembre un concurso de acceso a cómputo para startups e investigadores de distintas regiones de Chile.

La cartera prevé monitorear el uso de esos recursos mediante una consola. Según Lincolao, esa información permitirá establecer parámetros sobre cuánto cómputo requieren distintos proyectos. La ministra sostuvo que el apoyo debe combinar recursos técnicos y formación, con la expectativa de que surjan prototipos con posibilidades de comercialización.

El anuncio llegó después de que Chile encabezó el ranking regional de IA. Lincolao sostuvo que los servicios en la nube son parte de la infraestructura necesaria para desarrollar software y que el apoyo al acceso debe complementarse con capacitación para crear aplicaciones.

Capacitación pública y reglas adaptadas a cada sector

La formación de funcionarios es otra parte del plan. Stack Público, impulsado por el Ministerio de Ciencia y el Laboratorio de Gobierno, comenzó en abril con sesiones prácticas sobre IA aplicada a la gestión estatal. Su programación incluyó organizaciones como Microsoft, Google, Amazon Web Services, Anthropic y Oracle, junto con ejemplos de uso y espacios para preguntas.

El programa aborda tareas como la redacción de documentos y el análisis de datos institucionales, además de las diferencias entre un asistente conversacional y un agente capaz de ejecutar tareas mediante herramientas. Lincolao señaló que miles de funcionarios participaron y describió la capacitación como una colaboración público-privada con aportes de empresas tecnológicas, incluidas compañías chilenas.

En la modernización del Estado, la ministra planteó la necesidad de conectar sistemas que hoy funcionan separados y mejorar el intercambio de información entre servicios. También expresó interés en que empresas chilenas desarrollen software utilizable en el sector público, con capacidades de integración y manejo de bases de datos.

Sobre regulación, Lincolao describió la propuesta del Ejecutivo como una ley marco orientada a habilitar innovación y sancionar daños o malos usos. Defendió que las reglas específicas respondan a la experiencia de cada sector, como salud, educación o transporte, y promovió entornos de prueba supervisados, conocidos como sandboxes regulatorios, para evaluar tecnologías bajo condiciones definidas.

Fuentes

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