El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que una corrección en los activos ligados a la Inteligencia Artificial podría extenderse a los mercados globales. En su Informe de Estabilidad Financiera Global de octubre, la entidad identificó el endeudamiento y la concentración de inversiones como factores capaces de amplificar una caída del sector.
El FMI señaló que una desaceleración de las inversiones o ganancias de la IA podría provocar ventas de activos y alcanzar otros mercados. La advertencia forma parte de una evaluación que también incluye el aumento de los rendimientos de bonos gubernamentales y los ciberataques contra servicios financieros.
Athanasios Vamvakidis, subdirector del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI, presentó los riesgos durante las reuniones anuales en Bangkok. “Esta resiliencia, sin embargo, no equivale necesariamente a seguridad”, dijo en la conferencia recogida por The Nation, al explicar que la estabilidad reciente convive con vulnerabilidades financieras.
El FMI apunta al endeudamiento del sector de IA
La inversión en IA contribuyó a compensar los efectos económicos de la guerra en Medio Oriente y la incertidumbre política, indicó el organismo. Sin embargo, las expectativas sobre las ganancias y el volumen de infraestructura necesaria son una fuente de riesgo si los resultados quedan por debajo de lo previsto.
Los grandes operadores de infraestructura informática, conocidos como hiperescaladores, representan ahora el 10% de las emisiones mundiales de bonos con grado de inversión, frente a menos del 1% en 2024. Se trata de deuda con una calificación crediticia relativamente alta, utilizada por empresas para obtener financiamiento.

El endeudamiento puede agravar una corrección al provocar ventas forzadas y mayor volatilidad, advirtió el FMI. Su evaluación se suma al debate sobre la burbuja de la IA, aunque el informe concentra su análisis en los mecanismos por los que una caída podría propagarse.
Fondos endeudados pueden transmitir las pérdidas entre países
Uno de esos canales son los fondos de cobertura, vehículos de inversión que pueden recurrir ampliamente al crédito y a operaciones financieras complejas. Un capítulo del informe estudió su expansión. Sus activos brutos se triplicaron desde 2013, hasta alcanzar US$13 billones, equivalentes a 13 millones de millones de dólares.
Según el análisis del FMI, cuando aumenta la volatilidad o se endurece el financiamiento, esos fondos pueden recibir exigencias de garantías adicionales. Para cubrirlas, deben reducir inversiones o cerrar posiciones. Si varios mantienen los mismos activos y sus inversionistas retiran dinero simultáneamente, las ventas pueden reforzarse entre sí.
El estudio encontró que las acciones más presentes en esos fondos registran una volatilidad 10 puntos porcentuales mayor y pérdidas desde el máximo al mínimo 4 puntos más profundas que las menos concentradas. Los efectos aumentan cuando coinciden retiros de inversionistas y endeudamiento elevado.
La transmisión también alcanza a los bancos que financian a los fondos y les prestan servicios de negociación. Las pérdidas pueden reducir su capacidad de otorgar crédito. El FMI observó caídas más pronunciadas en mercados con mayor presencia de estos fondos cuando empeora la disposición global a asumir riesgos, especialmente donde hay pocos compradores para absorber las ventas.


