Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, advirtió que todos los derechos humanos están en riesgo ante el desarrollo acelerado de la Inteligencia Artificial. Su mensaje abarca desde la vida, la alimentación, la privacidad y la salud hasta la seguridad.
El representante de la ONU pidió a los Estados y a las empresas que actúen con urgencia en foros multilaterales para gobernar los modelos de IA de frontera. Su planteamiento no anuncia una norma mundial nueva: reclama una respuesta coordinada basada en el derecho internacional de los derechos humanos.
Türk sostuvo que ningún país puede gobernar esta tecnología por sí solo y que ninguna empresa debería decidir por su cuenta qué riesgos debe aceptar el mundo. La advertencia llega mientras gobiernos y compañías discuten cómo supervisar sistemas capaces de realizar secuencias de tareas con mayor autonomía.
Para Chile y América Latina, el debate no se limita a las empresas que desarrollan modelos. Las decisiones sobre evaluación de riesgos, transparencia y responsabilidades pueden influir en servicios públicos, plataformas digitales y organizaciones que incorporan estas herramientas en procesos cotidianos.
Volker Türk vincula la IA con servicios e infraestructura crítica
El alto comisionado señaló que, debido al desarrollo de la Inteligencia Artificial, todos los derechos humanos “están en riesgo, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad”.
También enfatizó que fallos de la IA “podrían paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.

La advertencia se suma al debate sobre IA de frontera, donde empresas y gobiernos discuten el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados. En este caso, Türk situó la conversación en los derechos de las personas y en las obligaciones de quienes diseñan, despliegan o regulan la tecnología.
El representante de la ONU también relacionó estos riesgos con guerras y armas de destrucción masiva. Su planteamiento apunta a que la velocidad de avance tecnológico no reemplace las salvaguardas necesarias para evitar daños a gran escala.
La propuesta de Volker Türk es que la coordinación internacional se funde en las normas de derechos humanos ya existentes. Esto implica que la discusión no se reduzca a estándares técnicos o compromisos voluntarios de las compañías, sino que considere a quién afecta un sistema, cómo se evalúan sus riesgos y quién responde por sus consecuencias.
En una entrevista difundida previamente por Naciones Unidas, Türk había pedido evaluaciones de impacto en derechos humanos durante el diseño, despliegue y comercialización de herramientas de Inteligencia Artificial. También mencionó la transparencia, la rendición de cuentas y la inclusión como condiciones para evitar que los sistemas amplifiquen discriminación o desigualdades.


