Esta semana Usa la InteligencIA volvió a aparecer como influencer número 1 de Chile en Inteligencia Artificial según Favikon, plataforma de origen francés que compendia datos de millones de creadores de contenido de todo el mundo en todo tipo de áreas.

El ranking es bastante dinámico, por lo que, dependiendo de cuando estés leyendo esto, puede que haya bajado de puesto, pero no creo que mucho. Desde hace un par de años que nuestra marca no sale del top 10 en la categoría AI Education.

Hoy volvemos a estar primeros, como ya ha pasado varias veces, pero en esta ocasión creo que vale la pena detenerse un segundo a pensar qué significa eso.

Nunca busqué convertir a Usa la InteligencIA en influencer de Inteligencia Artificial, al menos nunca me lo planteé de esa forma. No armé una estrategia para escalar rankings, no diseñé una personalidad para redes sociales, ni tampoco me levanté un día pensando que mi objetivo era convertirme en referente de nada.

Soy periodista de profesión y comunicador de oficio. Empecé a hablar de Inteligencia Artificial porque me pareció evidente que estábamos frente a una tecnología demasiado importante como para dejar su relato exclusivamente en manos de las empresas que la venden y los especialistas en marketing que las aprovechan.

En ese contexto, lamento que nuestro canal de YouTube, que durante mucho tiempo fue la principal plataforma de Usa la InteligencIA, haya bajado tanto en visualizaciones últimamente. Pero, al mismo tiempo, ocurrió lo contrario en TikTok e Instagram (sobre todo gracias a algunos reels humorísticos), que han tenido un crecimiento muy lindo.

Y ahí apareció algo que me gusta especialmente de lo que estamos haciendo. Nuestro contenido no tiene una fórmula ordenada. Podemos publicar un tutorial para enseñarle a alguien a usar una herramienta de IA y después subir video divertido sobre algo que pasó en el fútbol. Nuestros intereses -propios y comunicacionales- van desde explicar una nueva función de ChatGPT a criticar una declaración de Elon Musk, sin saturar.

Supongo que para cualquier manual de “marca personal” eso debe ser bastante poco recomendable, pero es lo que nos ha permitido ir creciendo sin caer en la esclavitud de la publicación constante.

Nunca he querido transformar nuestras redes en un catálogo de propaganda tecnológica. Hay demasiado de eso dando vueltas. Cada semana alguna compañía anuncia que su nuevo modelo cambió para siempre la historia de la humanidad. Algún CEO promete que la IA terminará con la pobreza, eliminará el trabajo o resolverá problemas que llevamos siglos sin resolver. Y rápidamente aparecen cientos de cuentas repitiendo el comunicado, poniendo emojis de fuego y explicándonos que “el futuro acaba de llegar”.

A nosotros nos interesa otra cosa. Si una herramienta es buena, queremos mostrarla. Si puede ahorrarle dos horas de trabajo a alguien, queremos enseñarle cómo hacerlo. Si permite crear algo que antes requería conocimientos técnicos complejos, fantástico. Pero si funciona mal, también hay que decirlo. Si una empresa exagera, hay que cuestionarla. Y si alguien como Elon Musk dice que en el futuro nadie necesitará trabajar, nuestra obligación es preguntar si eso tiene sentido, quién se beneficiaría de ese futuro y quién pagaría la cuenta.

Captura completa de ranking Favikon con Mario Cuche en el número 1 de IA en Chile
Favikon muestra a Usa la InteligencIA en el primer lugar del ranking de la categoría AI Education de Chile desde hace varios días (esta captura corresponde al 8 de agosto).

Que la información honesta sobre IA sea siempre número 1

En relación a lo anterior, estoy acostumbrado a pensar que cuando alguien hace una afirmación extraordinaria, lo primero que corresponde no es compartirla sino hacer preguntas. Y la industria de la IA tiene hoy probablemente algunas de las personas y empresas más poderosas del mundo haciendo afirmaciones extraordinarias. Por eso me parece especialmente importante que existan voces que no trabajen como extensión gratuita de sus departamentos de comunicaciones.

Obviamente, tampoco quiero caer en el extremo contrario. No soy enemigo de la Inteligencia Artificial. Todo lo contrario, me fascinan sus posibilidades. La uso todos los días, enseño a utilizarla, experimento con herramientas nuevas y dedico mucho tiempo a probar nuevas cosas que van apareciendo.

Creo que uno puede entusiasmarse y ser crítico al mismo tiempo. No debería ser una idea revolucionaria, pero en internet a veces parece que hubiera que elegir entre pensar que la IA salvará a la humanidad o creer que viene a destruirla.

Por eso aparecer nuevamente como número 1 en Favikon me da satisfacción. No porque crea que exista realmente un “mejor influencer de Inteligencia Artificial de Chile” (ni siquiera sé bien cómo podría medirse algo así), sino tomándolo como una señal mucho de que hay gente interesada en esta mezcla un poco extraña de tutoriales, análisis, críticas, experimentos, humor y comentarios sobre IA.

Y eso es lo que más me alegra. Que en un ecosistema tan lleno de gurús, vendedores de cursos, promesas grandilocuentes y personas copiando el mismo comunicado de prensa con distintas palabras, todavía haya espacio para otra forma de comunicar tecnología.

Una que intente ser útil sin vender milagros, crítica sin caer en el apocalipsis y cercana sin fingir que todo es una estrategia. Hoy eso tiene a Usa la InteligencIA nuevamente en el número 1.

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