Google empezó a mostrar más contexto sobre los anuncios con IA en Search, YouTube y Discover. Desde el menú de tres puntos o el icono de información, las personas pueden abrir My Ad Center y ver una nueva sección llamada “How this ad was made”, donde aparece si el anuncio fue creado o editado con Inteligencia Artificial.
El cambio también modifica el trabajo de los anunciantes. Si usan herramientas generativas de Google para crear piezas publicitarias, la etiqueta se añade de forma automática en el panel informativo.
Si usan herramientas externas, Google habilitó un control para que indiquen si ese material fue creado o modificado con IA. En algunos mercados, esa señal también puede mostrarse directamente sobre el anuncio.
Google explicó que la nueva sección está disponible globalmente dentro de My Ad Center. Al abrirla, el usuario no recibe una evaluación sobre la veracidad del anuncio ni una advertencia de seguridad; lo que obtiene es información de procedencia sobre cómo se produjo la pieza creativa. La etiqueta apunta a si hubo uso de IA generativa para crear o alterar imágenes, video, audio o otros elementos del anuncio.
Cómo funcionarán las etiquetas de anuncios con IA en Google
La empresa separó dos casos de anuncios con IA. El primero cubre anuncios hechos con sus propias herramientas publicitarias basadas en IA. En ese escenario, Google dice que añadirá la divulgación automáticamente.
El segundo cubre creatividades hechas fuera de sus productos. Ahí el anunciante debe usar una nueva opción para marcar el activo como creado o editado con IA.

La ayuda oficial de Google Ads añade un matiz práctico: esa configuración de etiquetado se desplegará de forma gradual durante julio en Google Ads, Display & Video 360, Campaign Manager 360, Merchant Center y Ads Editor.
También aclara que en campañas dirigidas a la Unión Europea, India y Nueva York, los activos señalados como creados o editados con IA podrán llevar superposiciones visibles en el propio anuncio, no solo en el panel de detalles.
Google también indica que no todos los anuncios con IA requiere etiqueta. En su documentación diferencia entre ajustes menores, como recortes o ediciones estándar, y usos más avanzados de IA generativa que pueden producir material con apariencia realista de personas, lugares, objetos o eventos. Esa distinción importa porque la obligación de divulgar no es idéntica en todas las regiones ni en todos los formatos.
Qué cambia para usuarios, marcas y el mercado publicitario
Para quien ve publicidad, el cambio añade una capa de contexto en un lugar que ya se usaba para revisar quién pagó un anuncio o por qué fue mostrado. Ahora ese mismo panel suma un dato nuevo: si la creatividad fue armada o retocada con IA. En un entorno donde cada vez es más difícil distinguir una foto original de una pieza generada, Google intenta que esa información quede a pocos clics de distancia.
Para las marcas y agencias, la novedad no se limita a una etiqueta visual. También crea una tarea de cumplimiento. Google advierte que usar su ajuste de etiquetado no garantiza por sí solo el cumplimiento legal en cada jurisdicción, por lo que los anunciantes siguen siendo responsables de revisar las normas locales.
La compañía además señala que puede aplicar etiquetas por su cuenta en algunos casos, por ejemplo cuando la ley lo exige o cuando recibe señales desde otras plataformas.
El movimiento encaja con una presión regulatoria más amplia sobre la trazabilidad del contenido generado con IA. Google ya exigía divulgar contenido sintético o alterado digitalmente en anuncios electorales y dice que incorpora metadatos legibles por máquina, como SynthID y C2PA, en imágenes y videos generados dentro de sus herramientas publicitarias.
Esa combinación de marcas visibles y metadatos busca dejar más rastro sobre el origen del material, algo que también aparece en otros debates sobre transparencia digital, como ya mostró Europa fija criterios de web scraping para entrenar IA generativa.
La limitación más clara está en el caso de herramientas de terceros. Ahí la señal depende en buena parte de lo que declare el anunciante, aunque Google se reserva la posibilidad de etiquetar ciertos activos automáticamente. En la práctica, la nueva ficha no certifica que un anuncio sea confiable ni resuelve por sí sola el problema de los montajes engañosos. Sí deja un estándar más visible para identificar cuándo la IA participó en la construcción de una pieza comercial.
Con este ajuste, Google mueve la transparencia de IA desde políticas internas y metadatos técnicos hacia una interfaz visible para millones de usuarios. Para quienes siguen lanzamientos de productos de IA, el cambio muestra otra tendencia del mercado: ya no solo importa qué herramientas generan contenido, sino también cómo y dónde se informa ese uso cuando el resultado termina frente al público.


