Las finanzas de OpenAI quedaron al descubierto después de que documentos auditados de la empresa fueran dados a conocer por el periodista Ed Zitron (y verificados por Financial Times).
Los registros expuestos muestran pérdidas mucho mayores a las esperadas para el año recién pasado. Según esos reportes, OpenAI habría registrado US$13.070 millones en ingresos durante 2025, frente a US$3.700 millones en 2024. El crecimiento fue fuerte, pero sus costos y gastos habrían llegado a US$34.000 millones, con una pérdida operacional de US$20.920 millones.
El momento es relevante porque OpenAI confirmó el 8 de junio que presentó de forma confidencial un borrador S-1 ante la SEC, el documento que permite preparar una eventual salida a bolsa en EEUU. La empresa dijo que no ha decidido el calendario y que seguir siendo privada todavía podría darle más flexibilidad.
Tal como ocurrió con SpaceX, compañía madre de xAI (Grok), lo más seguro es que la compañía encabezada por Sam Altman termine recaudando cerca de un trillón de dólares cuando empiece a vender acciones.
Las finanzas de OpenAI antes de una posible salida a bolsa
Las cifras filtradas de las finanzas de OpenAI muestran que la empresa está creciendo como negocio, pero todavía necesita gastar sumas enormes para sostener su desarrollo. En 2025, los reportes atribuyen a la compañía US$19.180 millones en investigación y desarrollo, US$7.500 millones en costo de ingresos y US$5.730 millones en ventas y marketing.
De todos esos surreales montos, el último no puede dejar de remarcarse, porque demuestra que, bajo el liderazgo de Altman, se han gastado más de 5 mil millones de dólares solo en tratar de que la gente use un modelo en constante competencia con otros que lo igualan o superan, como los de Anthropic.
Sacando la cuenta final, se reportó una pérdida neta atribuible a OpenAI cercana a US$38.530 millones. Parte de esa cifra estaría afectada por cargos contables ligados a su cambio de estructura corporativa, por lo que no todo representa salida directa de caja. Aun así, la pérdida operacional cercana a US$21.000 millones muestra que el negocio todavía está lejos de equilibrar ingresos y gastos.

Las finanzas de OpenAI demuestran que los modelos de IA de frontera requieren cómputo, talento, infraestructura y distribución a una escala que muy pocas empresas pueden financiar.
Por el lado del cliente, hay que entender que el costo real no está solo en pagar una suscripción, sino en entender qué infraestructura, proveedores y procesos sostienen cada sistema. En ese sentido, la discusión conecta con decisiones prácticas relacionadas con la adopción de IA en empresas, especialmente cuando se usan herramientas externas para tareas sensibles o de alto volumen.
En este escenario, OpenAI podría enfrentar una salida a bolsa más compleja si los inversionistas piden una ruta clara hacia la rentabilidad. La compañía ha logrado levantar grandes rondas privadas, pero un mercado público suele mirar con más detalle cuánto cuesta convertir crecimiento en negocio sostenible.
La parte clave todavía no está cerrada. OpenAI no ha revelado un S-1 público con sus estados financieros completos, y los números filtrados no reemplazan un documento oficial. Si la compañía decide avanzar hacia una oferta pública, ese registro debería entregar más contexto sobre ingresos, costos, acuerdos con socios tecnológicos y riesgos del negocio.
Por ahora, las cifras reportadas dejan una señal clara: la IA generativa puede estar creciendo rápido en demanda e ingresos, pero su economía sigue marcada por gastos enormes. El debate ya no es solo qué tan avanzados son los modelos, sino cuánto cuesta mantenerlos, venderlos y mejorarlos año tras año. Y, al ponerse a indagar, la conclusión parece tajante.
En palabras de Ed Zitron, el problema es tan claro como insoluble: las empresas como OpenAI no tienen un modelo de negocios viable.


