Anthropic acusó a Alibaba y a operadores vinculados con su laboratorio Qwen de usar casi 25.000 cuentas fraudulentas para generar más de 28,8 millones de intercambios con Claude y así extraer capacidades del modelo para mejorar sistemas competidores.
La acusación aparece en una carta enviada a legisladores de EEUU, reportada por Reuters y The Wall Street Journal. En los reportes citados, Alibaba no había respondido públicamente y las acusaciones no habían sido confirmadas de forma independiente.
Según esa carta, la actividad se habría producido entre el 22 de abril y el 5 de junio. Anthropic sostiene que se trató de su mayor campaña conocida de extracción no autorizada de capacidades de Claude.
La empresa no habla de acceso al código ni a los datos de entrenamiento originales, sino de un uso masivo de respuestas del modelo para reproducir conductas útiles en otros sistemas.
Qué dice Anthropic sobre cómo Alibaba habría usado Claude para entrenar a Qwen
Anthropic distingue entre la destilación de modelos como técnica legítima y el uso que denuncia en este caso. La destilación, explicada por la propia compañía en una nota técnica publicada en febrero, consiste en entrenar un modelo menos capaz a partir de las salidas de uno más avanzado.
Es una práctica habitual cuando un laboratorio crea versiones más pequeñas, más rápidas o más baratas de sus propios modelos, con autorización y dentro de sus propios sistemas.
Lo que Anthropic afirma aquí es otra cosa: un acceso no autorizado a Claude mediante cuentas falsas y servicios de intermediación para sacar grandes volúmenes de respuestas orientadas a capacidades concretas.
La empresa asegura que el objetivo eran funciones como programación, uso de herramientas, tareas de varios pasos y otros comportamientos que hoy diferencian a los modelos de frontera. En su versión, esas respuestas luego podrían servir para entrenar o ajustar modelos rivales sin asumir el costo completo de investigación, datos e infraestructura.

La compañía también sostiene que atribuyó la campaña a operadores afiliados a Alibaba y Qwen mediante correlación de direcciones IP, metadatos de solicitudes e indicadores de infraestructura. Ese detalle es relevante, pero por ahora la evidencia completa no es pública.
Por eso conviene separar dos planos: está confirmado que Anthropic hizo la acusación y la llevó a Washington; no está confirmado de manera independiente que Alibaba haya ejecutado la campaña tal como la describe la carta.
Otro dato de contexto es que Anthropic dice que no ofrece acceso comercial a Claude en China ni a subsidiarias de empresas chinas ubicadas fuera del país. En su explicación técnica, la firma señala que una parte de estos ataques aprovecha redes de cuentas falsas y servicios proxy para distribuir tráfico, evitar bloqueos y mantener el volumen incluso cuando algunas cuentas son suspendidas.
En el mercado, la discusión toca un punto sensible: si las respuestas de un modelo pueden reutilizarse a gran escala para acercarse a su desempeño, la ventaja de haber invertido miles de millones en entrenamiento se acorta. Eso no convierte toda destilación en una práctica ilegítima, pero sí vuelve más dura la pelea por el acceso, los términos de servicio y la trazabilidad del uso.
No es el único movimiento reciente alrededor del control de modelos avanzados: OpenAI limita el acceso a GPT-5.6 muestra que el sector ya está endureciendo reglas por motivos comerciales, regulatorios y de seguridad.
El caso también puede afectar a Qwen y otros modelos chinos. Si más laboratorios occidentales cierran vías de acceso, parte de la competencia puede desplazarse desde la calidad visible del modelo hacia la capacidad de proteger sus salidas, rastrear abusos y demostrar atribución técnica. Eso afecta a proveedores cloud, integradores y equipos de cumplimiento, no solo a los laboratorios que entrenan modelos.
Fuentes
Reuters: Anthropic says Alibaba illicitly extracted Claude AI model capabilities


