Los agentes de IA que una empresa deja de utilizar pueden conservar accesos a sus sistemas durante meses. Un informe de Arrakis Security detectó programas inactivos con credenciales válidas y conexiones disponibles, algunos de los cuales podían volver a ejecutarse mediante solicitudes externas sin firma.

El 76% de los agentes habilitados que examinó la firma llevaba 60 días sin ejecutarse y un 44% acumulaba 180 días de inactividad. Arrakis, una empresa dedicada a proteger estos sistemas, analizó registros de funcionamiento anonimizados de miles de agentes en los entornos de sus clientes durante 12 semanas.

Tal Baron, director ejecutivo y cofundador de Arrakis, vinculó el problema con la falta de responsables que retiren los accesos cuando dejan de necesitarse. “Cuando un agente deja de usarse, nadie retira nada, porque en la mayoría de las empresas nadie se hace responsable”, afirmó en el comunicado de la compañía.

Agentes de IA inactivos con una vía de activación desde fuera

El informe encontró que el 24% de los agentes inactivos podía iniciarse mediante un webhook sin firma enviado desde fuera de la organización. Un webhook es una solicitud que un sistema envía a otro para activar una acción, por ejemplo, cuando llega un evento a un servicio conectado.

La firma permite comprobar que la solicitud proviene de un emisor autorizado y que su contenido conserva la integridad. La especificación Standard Webhooks también incorpora una marca de tiempo y un identificador del evento para ayudar a rechazar solicitudes antiguas y evitar que una misma orden se procese repetidamente.

Credencial de agentes de IA marcada INACTIVO junto a una llave que permanece en una cerradura abierta
El 76% de los agentes habilitados analizados llevaba 60 días sin ejecutarse y conservaba credenciales y conexiones válidas.

La última ejecución es la referencia utilizada para clasificar la inactividad. Help Net Security detalló que algunos agentes trabajan con calendarios semanales, mensuales o trimestrales, una diferencia relevante al revisar su situación. La frecuencia prevista y los accesos que conserva cada programa deben leerse en conjunto.

El 19% de los agentes examinados utilizaba claves y tokens sin vencimiento incorporados en su configuración. El análisis identificó además agentes con privilegios administrativos. Cuando el trabajo termina y la clave sigue vigente, el servicio conectado continúa aceptando ese acceso.

Credenciales propias y permisos que duren lo necesario

El NIST (National Institute of Standards and Technology, Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EEUU) abordó estos riesgos en una guía sobre identidad de agentes. El organismo sostiene que cada agente necesita un identificador, credenciales y permisos propios, vinculados a la persona o sistema que lo opera.

El NIST advierte que compartir credenciales humanas con agentes dificulta atribuir las acciones. También explica que una clave estática o un token de acceso de larga duración puede ser utilizado por quien lo obtenga. La exposición aumenta cuando esos secretos quedan en archivos de configuración o registros accesibles.

Su propuesta combina credenciales de corta duración y permisos limitados al alcance necesario. La duración de las autorizaciones debe acompañar a la del agente, especialmente cuando se crea para una tarea temporal. Esa administración de permisos y supervisión permite controlar qué sistemas siguen disponibles para cada automatización.

Fuentes

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