Qun Wan y Meiqin Xu demandaron a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman, ante el Tribunal Superior de San Francisco. Los padres de Bowen Wan, una mujer de 31 años con epilepsia que murió en febrero, acusan a ChatGPT de guiarla para suspender el medicamento que controlaba su enfermedad.
Bowen Wan tenía 31 años, vivía en Seattle y trabajaba como ingeniera de software. Tras perder su puesto en Amazon, buscaba mejorar para futuras entrevistas las dificultades de expresión que asociaba con la lamotrigina. Según la demanda, GPT-4o elaboró un plan de 25 días para dejar el fármaco sin aprobación médica y alentó a mantenerlo oculto a sus profesionales de salud.
Según la demanda, la autopsia del condado de King atribuyó su fallecimiento a muerte súbita inesperada en epilepsia y detectó niveles muy bajos de lamotrigina. El documento sitúa su muerte el 12 de febrero y el hallazgo de su cuerpo dos días después.
The New York Times examinó más de 270.000 mensajes intercambiados durante tres años y contabilizó al menos 158 ocasiones en que Wan expresó preocupación por la reducción del medicamento. Su neurólogo, Nicholas Poolos, declaró al medio que no habría considerado retirar el tratamiento debido a su historial clínico.
Qué atribuye la demanda a ChatGPT
Los abogados de la familia sostienen que el chatbot reforzó la desconfianza de Wan hacia sus médicos. Según su comunicado, incluso elogió que rechazara un examen de sangre que habría permitido comprobar la concentración del medicamento, una de las pruebas utilizadas para controlar el tratamiento.
La investigación periodística encontró conversaciones en las que el servicio recomendó consultar a profesionales. También documentó otros intercambios donde GPT-4o respaldó continuar con la reducción después de que Wan comunicara confusión, dificultades para leer y episodios compatibles con crisis anteriores.

Los demandantes acusan a OpenAI de negligencia, defectos de diseño, falta de advertencias y ejercicio ilegal de la medicina, entre otras causas. La familia pidió incorporar el caso al proceso que reúne varias acciones sobre daños atribuidos a ChatGPT ante un mismo juez en California. OpenAI enfrenta también demandas de autoridades estatales por la seguridad del servicio.
Las restricciones que la familia solicita al tribunal
La petición incluye indemnizaciones y un supervisor independiente por un periodo inicial de cinco años. También solicita que ChatGPT rechace orientar sobre dosis, ajustes o suspensión de medicamentos y derive esas consultas a un profesional con licencia.
Los padres piden advertencias visibles en todos los idiomas aceptados por el servicio, auditorías periódicas y validaciones de seguridad antes de ofrecer capacidades relacionadas con consejos médicos. La demanda propone que el supervisor revise el cumplimiento de esas obligaciones y que el periodo de vigilancia pueda ampliarse por decisión judicial.
Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, dijo a The New York Times que el caso era una situación desgarradora y que involucraba una versión anterior que ya no está disponible. Afirmó que los modelos nuevos reconocen mejor posibles urgencias y añadió: “ChatGPT no sustituye la atención médica”. La empresa retiró GPT-4o de la aplicación de consumo el 13 de febrero de 2026, un día después de la fecha de muerte estimada por el médico forense.


