Solo el 10% de las organizaciones encuestadas por KPMG declaró un retorno de inversión consolidado con Inteligencia Artificial en la edición del tercer trimestre de Global AI Pulse. La proporción subió desde el 8% registrado en el primer trimestre, mientras la mayoría avanzó por etapas anteriores de implementación.

El 12% evaluó de forma consistente el valor generado por la IA frente a sus costos en toda la organización. Otro 26% realizó esa comparación para la mayoría de sus iniciativas. El informe distingue este ejercicio de la simple vigilancia del gasto tecnológico.

La investigación recogió respuestas de 2.131 altos directivos en 20 países, territorios y jurisdicciones. Las organizaciones elegibles tenían ingresos anuales de al menos US$50 millones o US$100 millones, según el mercado. Las cifras describen lo declarado por sus responsables de estrategia y operaciones.

El retorno de inversión exige vincular gastos y resultados

El 61% revisó los costos al aprobar iniciativas y el 59% los supervisó durante la operación. Aunque el 89% reportó algún valor medible de la IA, la comparación sistemática entre beneficios y costos alcanzó a una proporción mucho menor.

Simon Benson, responsable regional de IA para Asia Pacífico de KPMG Australia, señaló en una entrevista con The AI Journal que las empresas todavía suelen registrar los gastos y los beneficios por separado. Las más avanzadas vinculan cada inversión con productividad, mejores decisiones u otros resultados definidos.

Cuaderno de balance abierto y lápiz junto al nombre KPMG, sobre la medición del retorno de inversión
El 12% de las organizaciones encuestadas comparó de forma consistente el valor generado por la IA con sus costos en toda la empresa.

“La era de la adopción está dando paso a la era del valor”, afirmó Benson en esa entrevista. Según explicó, los retornos siguen asociados principalmente con productividad y eficiencia de costos, desde el apoyo a tareas individuales hasta la automatización de flujos de trabajo.

Benson indicó que la generación de ingresos a gran escala es menos frecuente. Su planteamiento consiste en evaluar cada uso de IA frente a un resultado operativo o comercial concreto. La medición del gasto y los resultados de IA también forma parte de las herramientas que proveedores empresariales están desarrollando.

Las organizaciones con retornos reportan más gestión formal

Entre las organizaciones que declararon retornos consolidados, el 86% contó con una estructura formal de gestión de IA que abarcó varias funciones o toda la empresa. En el grupo que todavía experimentaba, esa proporción fue del 31%, según la presentación global de KPMG.

La diferencia también apareció en la extensión de esa infraestructura. El 65% de las organizaciones con retornos establecidos la desplegó en toda la empresa, frente al 10% de las que estaban en experimentación. KPMG sitúa los controles, la rendición de cuentas y la coordinación entre áreas entre las capacidades necesarias para operar a mayor escala.

La consultora identificó además la conexión entre ciberseguridad, dependencia de proveedores y soberanía de los modelos como un desafío de continuidad. El informe plantea examinar qué ocurre con una operación cuando cambia una condición del proveedor, la disponibilidad de un modelo o un requisito aplicable a su uso.

Fuentes

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