La Unión Europea (UE) abrió la licitación para seleccionar hasta siete gigafactorías de IA, una nueva capa de infraestructura pensada para entrenar, ajustar y ejecutar modelos avanzados en territorio europeo.

La convocatoria quedó a cargo de EuroHPC (una alianza de informática de alto rendimiento Europea) y busca elegir consorcios o vehículos especiales que reúnan empresas, entidades públicas e inversionistas.

El esquema financiero combina €10.000 millones de apoyo público con la expectativa de atraer más de €20.000 millones privados.

La Comisión pondrá €5.000 millones desde el presupuesto europeo y los países anfitriones deberán igualar esa cifra, mientras las empresas participantes tendrán que invertir al menos el doble de los fondos públicos que reciban.

Cada instalación deberá contar con al menos 100.000 chips avanzados, un umbral que las dejaría con una potencia aproximada de cuatro veces la de los centros que hoy operan en la red europea.

La Comisión distingue estas gigafactorías de IA de las 19 AI Factories ya en marcha: son programas relacionados, pero no el mismo tipo de instalación y de una escala mucho mayor.

El calendario oficial fija el cierre de propuestas para el 12 de noviembre. Si el proceso avanza según lo previsto, las adjudicaciones llegarían a comienzos de 2027 y las primeras instalaciones entrarían en operación unos 18 meses después, con una meta que varias fuentes sitúan en mediados de 2028.

Cómo serán las gigafactorías de IA y quiénes pueden postular

EuroHPC describe las gigafactorías de IA como complejos industriales que combinan procesadores de última generación, centros de datos, almacenamiento, redes de alta velocidad, acceso seguro en la nube y servicios especializados para Inteligencia Artificial.

La idea es que no funcionen solo como “supercomputadores” aislados, sino como plataformas de servicio para investigación, empresas y organismos públicos.

Las postulaciones para invertir en las gigafactorías de IA están abiertas a consorcios y a sociedades de propósito específico, una figura societaria creada para ejecutar un proyecto concreto.

La convocatoria permite propuestas en un solo país o desarrollos distribuidos entre varios socios europeos, lo que abre la puerta a proyectos transfronterizos.

Centro de datos europeo asociado a gigafactorías de IA
La licitación prevé hasta siete gigafactorías de IA y exige al menos 100.000 chips avanzados por instalación.

La Comisión sostiene que estas gigafactorías de IA deben ampliar de forma fuerte la capacidad de cómputo disponible para startups, pymes, laboratorios y administraciones públicas.

Una vez activas, las siete nuevas plantas más que duplicarían la capacidad que hoy entrega la red de 19 AI Factories repartidas entre países como Finlandia, España y Francia.

La base política del plan es reducir el retraso europeo frente a EEUU y China en infraestructura para modelos avanzados.

En la página oficial del programa, la Comisión también recuerda que una manifestación informal de interés previa reunió 77 propuestas en 16 países y 60 ubicaciones, una señal de que varios gobiernos y empresas quieren competir por hospedar estos proyectos.

Financiación pendiente, chips de EEUU y exigencias ambientales

El monto total de €30.000 millones no está completamente asegurado para las gigafactorías de IA. EuroHPC indica que parte del apoyo público saldrá del marco presupuestario actual, pero la mayor parte dependerá del próximo presupuesto plurianual europeo para 2028-2035.

Además, €4.000 millones de la contribución europea prevista siguen sujetos a esa negociación, por lo que la cifra final todavía depende de acuerdos políticos entre los Estados miembros.

Tampoco existe autonomía tecnológica inmediata en el componente más sensible del plan. Europa seguirá dependiendo al inicio de proveedores de EEUU como Nvidia y AMD, porque hoy no fabrica a escala suficiente los chips más avanzados que exigen estas instalaciones.

La Comisión plantea este programa como una forma de crear demanda previsible para futuros procesadores europeos, no como una independencia ya conseguida.

Los proyectos seleccionados también deberán cumplir con normas europeas sobre uso de datos, derechos de los usuarios, seguridad y despliegue responsable.

A eso se suma una evaluación ambiental: las gigafactorías de IA consumirán grandes volúmenes de electricidad y agua para refrigeración, un punto que ya genera presión política y social en otros mercados de centros de datos de IA fuera de Europa.

Fuentes

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