La Cumbre Lumière, copresidida por el presidente francés Emmanuel Macron y el presidente surcoreano Lee Jae-myung, cerró con dos declaraciones sobre el uso de IA en el cine, el audiovisual y los videojuegos. Los textos sitúan la creación humana como fundamento del sector y proponen condiciones para el entrenamiento de sistemas, la remuneración y la identificación de contenido sintético.
El encuentro se celebró en Saint-Paul-de-Vence, Francia. Según el Centre national du cinéma et de l’image animée de Francia, más de 120 representantes y personalidades respaldaron la Declaración Lumière sobre el futuro del cine y la imagen animada.
Ese documento acepta que la IA puede apoyar la creatividad, la innovación y la circulación de obras, pero establece que debe funcionar como una herramienta al servicio de la creación. También presenta la propiedad intelectual como una condición necesaria para sostener económicamente estas industrias.
La declaración general y el texto de Saint-Paul-de-Vence expresan principios y compromisos de cooperación internacional. No constituyen una ley, un tratado vinculante ni obligaciones que puedan exigirse automáticamente en los países participantes.
Qué propone la Cumbre Lumière para el uso de IA
La Declaración de Saint-Paul-de-Vence pide reconocer la aportación de los creadores a la cadena de valor de la IA. Cuando una obra protegida se emplee para entrenar sistemas o producir contenido nuevo, plantea que los titulares de derechos reciban una remuneración justa.
El texto también promueve información transparente sobre la composición y el origen de los datos de entrenamiento. Esa información permitiría a creadores, empresas y autoridades conocer qué materiales fueron utilizados y comprobar el cumplimiento de los acuerdos aplicables.

Otro principio es identificar de forma clara el contenido generado o manipulado mediante IA. La declaración vincula esa identificación con mecanismos de trazabilidad que permitan seguir el uso de las obras protegidas durante el entrenamiento y la generación de imágenes.
La protección propuesta comprende a autores, productores, intérpretes y actores de doblaje, junto con los derechos sobre imagen y voz. El documento incorpora así los derechos de autor dentro de un marco más amplio que también considera el uso de rasgos personales por sistemas generativos.
Alcance internacional, inversiones y límites jurídicos
La declaración dedicada a la gobernanza cultural de la IA fue suscrita por ocho Estados, además de agencias cinematográficas, organizaciones y personalidades. Su alcance es político y sectorial: busca alinear criterios entre gobiernos e industrias, pero cada jurisdicción deberá convertirlos en normas, contratos o mecanismos de supervisión para que tengan efectos jurídicos concretos.
Los participantes no propusieron prohibir el contenido sintético ni excluir la IA de la producción audiovisual. El marco permite utilizar estas tecnologías, siempre que la creación humana permanezca en el centro, se respeten los derechos existentes y exista información suficiente para rastrear materiales y resultados.
Francia y Corea del Sur anunciaron, cada una, inversiones equivalentes a 500 millones de euros para sus sectores audiovisuales durante cinco años. La información oficial coreana sitúa estos fondos dentro de una cooperación que incluye coproducción, formación, innovación tecnológica y circulación internacional de obras.
Las declaraciones no determinan una tarifa de remuneración, un sistema técnico único de etiquetado ni un procedimiento internacional para reclamar por obras usadas en entrenamiento. Esos aspectos dependerán de futuras normas nacionales, acuerdos sectoriales y soluciones de trazabilidad que todavía deben definirse.
Fuentes
- CNC — Declaración Lumière sobre el futuro del cine y la imagen animada
- CNC — Declaración de Saint-Paul-de-Vence para una gobernanza cultural de la IA
- CNC — Cumbre Lumière para un nuevo multilateralismo del cine
- El Elíseo — Cumbre Lumière en Saint-Paul-de-Vence
- Korea.net — Francia y Corea del Sur en la Cumbre Lumière


