OpenAI anunció que apoyará el código europeo para transparentar contenido generado por IA y, demostrando que no se trata solo de una declaración de buenas intenciones, detalló cómo piensa aplicarlo en sus productos.
La empresa dijo que usará señales de procedencia, metadatos C2PA, marcas de agua SynthID en imágenes compatibles, una herramienta pública de verificación y trabajo con estándares interoperables para ayudar a identificar cuándo una imagen fue creada o editada con sus sistemas.
El anuncio no trata de una prohibición al contenido hecho con IA. El punto central es la obligación de informar mejor su origen.
La Comisión Europea explica que este código está ligado al artículo 50 de la AI Act, que exige marcar y etiquetar contenido generado o manipulado por IA, incluidos deepfakes y ciertos textos de interés público.
OpenAI se presenta así como uno de los grandes proveedores que ya está mostrando cómo pretende alinearse con esas reglas en la práctica.
Qué promete OpenAI para cumplir con la transparencia del contenido generado por IA
Según OpenAI, su enfoque combina varias capas. La primera es el uso de credenciales de contenido C2PA en imágenes creadas y editadas con DALL·E 3 en ChatGPT y en la API. Ese tipo de metadato puede adjuntar información sobre el origen del archivo, el proceso de creación o edición y la firma del emisor. La empresa sostiene que ha ido ampliando esas señales a más imágenes generadas con sus herramientas.
La segunda capa es la marca de agua SynthID en imágenes generadas con ChatGPT, Codex y la API de OpenAI. En la práctica, la compañía plantea que los metadatos pueden aportar información más rica, mientras que la marca de agua busca conservar una señal incluso cuando la imagen circula por distintos contextos. OpenAI también remite a una herramienta pública de verificación en openai.com/verify, pensada para comprobar si una imagen compatible contiene señales de procedencia asociadas a sus sistemas.

La tercera pieza es la cooperación técnica. OpenAI recordó que participa en C2PA, una coalición en la que también hay medios, fabricantes de dispositivos, plataformas y empresas de software. Ese punto encaja con la lógica del código europeo, que no se limita a un solo proveedor y plantea un esquema de cumplimiento distribuido a lo largo de la cadena: quienes generan contenido, quienes lo publican y quienes lo muestran en otras plataformas.
La Comisión Europea señala que el código de buenas prácticas para contenido generado por IA tiene dos grandes secciones: una para proveedores, centrada en marcado y detección, y otra para quienes despliegan sistemas generativos, centrada en el etiquetado de deepfakes y de ciertos textos generados o manipulados. Aunque adherirse al código es voluntario, las obligaciones legales de transparencia de la AI Act siguen siendo obligatorias. Si la evaluación comunitaria es positiva, los firmantes podrán usar esas medidas como una referencia práctica de cumplimiento.
Para quienes usan herramientas de OpenAI, el cambio más concreto es que habrá más señales visibles o verificables sobre el origen de algunas imágenes. Eso puede ayudar a periodistas, equipos de moderación, empresas y usuarios comunes a revisar si un archivo conserva rastros técnicos de generación o edición con IA.
Al mismo tiempo, OpenAI reconoce una limitación importante. Los metadatos pueden perderse cuando una imagen se sube y descarga desde distintas plataformas, cambia de formato, se redimensiona o se convierte en una captura de pantalla. Las marcas de agua también pueden degradarse. Eso significa que estas señales ayudan, pero no resuelven por sí solas el problema del engaño. La transparencia depende de que varias plataformas, aplicaciones y servicios conserven y muestren esas señales de forma consistente.
En ese contexto, la decisión de OpenAI funciona como una señal regulatoria y de producto al mismo tiempo. La empresa está diciendo que no espera al último momento para la entrada en aplicación de estas obligaciones y que prefiere apoyarse en estándares técnicos compartidos.
Queda por ver cuántos proveedores seguirán el mismo camino y qué tan bien conservarán estas señales las plataformas donde circulan las imágenes. Por ahora, la novedad confirmada es que OpenAI ya puso sobre la mesa una hoja de ruta concreta para transparentar contenido generado por IA con estándares técnicos, verificación pública y límites reconocidos desde el inicio.
Fuentes
OpenAI: Supporting Europe’s work in ensuring a trustworthy AI ecosystem
European Commission: Code of Practice on Transparency of AI-Generated Content
European Commission: AI Act


