La tendencia a preferir Claude por sobre ChatGPT se ha hecho sentir en las últimas semanas, por diversas razones. La mía es clara: Claude me permite hacer cosas que antes no podía. No es que con su ayuda sea más rápido, sino que va varios pasos más allá, abriéndome puertas donde antes veía murallas.

Recientemente, OpenAI introdujo en ChatGPT una funcionalidad que permite visualizar gráficas interactivas para facilitar el aprendizaje de conceptos matemáticos y científicos. Esta herramienta es, sin duda, un avance significativo para la educación, ya que ofrece más de 70 plantillas predeterminadas que responden a controles sencillos. Es un paso importante para hacer que la información sea más digerible, especialmente en entornos académicos donde la visualización es clave para comprender fórmulas abstractas.

Sin embargo, al profundizar en las capacidades de creación, me encontré con que Claude, el modelo de Anthropic, ofrece una experiencia que va mucho más allá en términos de personalización y potencia. A diferencia de otros modelos que se limitan a estructuras predefinidas, Claude tiene una capacidad asombrosa para interpretar la lógica detrás de una solicitud y programar soluciones interactivas desde cero, permitiendo que el usuario sea el arquitecto de su propia herramienta de aprendizaje.

Y su versatilidad no se detiene en la geometría. Visualizaciones más complejas, como la Campana de Gauss o incluso un globo terráqueo interactivo que permite manipular paralelos y meridianos, son cosas que Claude genera en segundos.

Claude no me ayuda a ser más rápido; me ayuda a hacer cosas que antes no podía

Esta capacidad de programar “al vuelo” (vibe coding, que le dicen) abre las puertas de la creación digital a personas que, como yo, no venimos del mundo del desarrollo de software profesional. Con la IA de Anthropic he hecho cosas como una línea de tiempo interactiva que detalla la historia de los Grandes Modelos de Lenguaje (LLMs) desde 2022 hasta la actualidad. Ver cómo nombres como GPT, Gemini, Llama y Mistral se organizan en una interfaz web funcional partiendo solo de una idea es genial.

El verdadero poder de estas herramientas surge cuando pasamos de la simple visualización a la publicación de contenido real en la web. Muchos usuarios se detienen cuando obtienen un código porque no saben qué hacer con él o asumen que alojarlo en internet será costoso o técnicamente inalcanzable. No obstante, hoy existen plataformas que permiten subir estos proyectos de forma gratuita y sencilla, permitiendo que cualquier idea pase del chat de la IA a una URL pública en cuestión de minutos.

Con asistencia de Claude, he desarrollado flujos de trabajo para guiar la construcción de sitios web completos. Desde la definición del diseño hasta la elección del servidor, la IA actúa como un mentor técnico que te acompaña en cada paso. Incluso cuando te enfrentas a muros lógicos, como configurar un servicio de alojamiento externo, la posibilidad de entregarle capturas de pantalla a la Inteligencia Artificial para que te explique qué botón presionar elimina cualquier barrera de entrada para los emprendedores.

Incluso logré integrar cosas como formularios de contacto plenamente operativos que envían correos electrónicos directamente a mi bandeja de entrada mediante servicios externos. Resolver estos problemas técnicos, que antes requerían conocimientos profundos de desarrollo web, ahora es una tarea de paciencia y diálogo constante con el chatbot. Es una democratización real de la tecnología, donde el límite ya no es el conocimiento técnico, sino la creatividad y la claridad de nuestras instrucciones.

De todas formas, todas estas facilidades no implican que estén quedando obsoletos los programadores profesionales (como vienen amenazando hace más de un año los CEOs de las grandes empresas de IA), ya que el desarrollo de apps y webs más complejas requiere de la supervisión de alguien que sepa trabajar con código.

Pero, para los que estamos empezando a programar en base a instrucciones escritas, es alucinante todo lo que se puede avanzar y aprender. Para mí, al menos, es un incentivo muy grande no solo a seguir experimentando, sino a ir adquiriendo conocimientos de programación que me permitan hacer cosas cada vez mejores.

Si te interesa ver cómo está trabajando Claude, incluyendo los ejemplos que mencioné previamente, puedes ver el siguiente video que hice al respecto.

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